Ni un poco de mierda reseca
¿Qué es lo que queda?
Dos palmadas en la espalda,
Unos años que no pasan,
Un estado que me amarga,
Cuando quiero verterme
Y no puedo,
La fuerza que tengo que hacer
Para sentirme poeta de nuevo,
Empiezo a pensar
Que tú me quedaste seca…
Que no se si el tiempo me aturde
O me alienta,
Ya no puedo escribir ni un verso,
Porque necesito mil palabras
Para gritar cómo me siento,
Quiero verla a ella,
No me basta con apretar
Las muelas con fuerza,
Si ya no valgo para nada,
Salí del caparazón que
Me daba la vida en cada parrafada,
Ya no puedo hacerlo con rabia,
Dime…
¿Soy ahora yo la dama violada?
Prefiero la soberbia
Que te gastas con el mundo,
A la sinceridad
Con la que me embaucas,
Ellos no pueden entenderlo,
Nadie puede entenderlo,
Sólo soy yo quien
Soporta el peso de mi
vida ordenada,
¿Para qué sirvió odiar
La premeditación?
Si ahora sólo soy una más….
Sin título
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Achiperre
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21:04
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aiadevé, siñelan diniló los chavorrillos
¿No ves las gotas? ¡Mira!, tócalas, están fresquitas, saben un poco a yogur de fresa… no deja de ser extraño, hace unos días, bueno, ayer mismo, aquí sólo había arena, ¿no es maravilloso?, han aparecido gotas de repente, si ni siquiera a llovido…pero están aquí, ¡qué sensación cuando las rozo con mis dedos!... ¿quieres que haga la gallina? Se hacer exactamente lo mismo que hace una gallina cuando pone un huevo… también se hacer el ganso, el burro, el perro y el gato. Justo los animales con los que me comparaba mi padre. Cuando en las largas sobremesas de los domingos mis hermanos y yo no parábamos de hacer cosas… el decía que hacíamos el ganso… ¡si ahora pudiese escucharme hacer el ganso de verdad…!se daría cuenta de que estaba equivocado… solo que no le dejábamos ver el parte y los vinos que había tomado en el hostal le hacían pensar que éramos gansos… Lo de burro también lo decía él… ¡corazón mío, eres como un burro!... si yo antes no sabía hacer el burro… no se porqué me decía aquello… mi padre, el pobre, es que no estaba muy bien de la cabeza. Siempre que me veía durmiendo me decía que era como un perro… yo puedo asegurar que sólo era una persona tirada en el sofá de casa descansando… y luego, cuando se puso tan malo y yo me acurrucaba a él para evitar que le tocara el frío, que le irritasen los ruidos o se fuese a poner peor, él siempre me decía… ¡con lo que me has hecho sufrir… y ahora estás como un gatino!... ¿Enserio no ves las gotas?... desaparecen muy rápido, ¡fíjate!, a veces, parece que de nuevo sólo hay arena… ¿no será que yo estoy viendo agua donde sólo hay tierra?... ¡éste M…! al final van a tener razón los papeles informativos esos… ¡Un poquito de M por aquí, un poquito de M por allá… ¡
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